Editorial

Abril

Y colorín colorado, el ultimo ciclista ha llegado.

Uruguay a pleno con la impronta renovada del año 2024, el año del recambio presidencial ya  está en marcha. No será fácil afrontar el año ante la feroz campaña electoral donde se votara para elegir a las autoridades que regirán los próximos 4 años de gobierno.

Con un escenario bastante fragmentado, y un sesgado hilo de “grieta”, Uruguay uno de los países latinoamericanos que más ha crecido y se ha publicitado como modelo para las inversiones extranjeras va camino a las urnas.

Con errores y aciertos, con pandemia, sequias e inundaciones sin precedentes, los uruguayos tendrán que decidir quién será el nuevo Presidente del país en las próximas elecciones nacionales.

Sin dudas que el actual gobierno, de coalición, ha sabido sortear con creces vicisitudes que golpearon fuertemente a  la gestión de Lacalle Pou, y a pesar de todo supo salir adelante luchando contra viento y marea.

Sería muy injusto y de desmemoriado,  no reconocer todo lo que avanzó el país en estos cuatro años a pesar de las calamidades que nos tocó afrontar como nunca antes. Basta con hacer un poco de memoria y mirar ayer nomas, como se gestionó la pandemia del Covid donde Uruguay fue visto por el mundo como nunca antes y reconocido por la solvencia para enfrentar el desafío. Luego la gran sequía, que asoló el sur del país y gran parte de su territorio, acechaba a pasos agigantados desolando a los pobladores de la Capital y del interior con la sed de no tener agua para sobrevivir.

Ahí también se gestionó con recursos y sin grieta, paliar la situación y enfrentar al fenómeno del Niño rebelde. Últimamente en la entrada de este otoño, las inundaciones recurrentes dejan a la mitad de un país anegado y ahí también la solidaridad y los recursos del estado también están presentes ayudando a la mitad más uno.

Ojala podamos pensar un poco en el pasado, ver como hicimos para llegar donde estamos, cuanto todavía falta, y como podemos seguir avanzando, en la senda del crecimiento con la visión y solvencia como hasta ahora lo venimos haciendo.

Reconocer que en seguridad y narcotráfico no se avanzó mucho, o casi nada.

Que el año electoral sea año de paz, con sensatez y sin grieta, con el nuevo legado de la libertad que cada uno debe practicar y construir a diario, para hacer de éste, el gran país que esperamos.

Bienvenido abril, con aulas de colegios y universidades repletas.

La dirección.

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