Editorial

Junio

Tal vez sea más cómodo decir no se me ocurre nada, pero critico todo. Este es el costo de pasar de la intención a la acción, o a la constante inacción…

En estos tiempos necesitamos mucha acción para recuperar parte de lo que aún no alcanzamos. Una de las formas es cambiar la intención para enfatizar los beneficios que llegarían pronto, por medio de la buena acción.

Uruguay sigue despegándose de las políticas desacertadas de años anteriores, y se están viendo resultados en áreas de producción y administración del país. Su política exterior en un contexto geopolítico difícil para el planeta, sigue dando señales de un país serio y con reglas bastante claras para las inversiones productivas. Estamos atravesando un tiempo único e irrepetible para gestionar y anclar algunos procesos que son cruciales para el futuro cercano, especialmente la educación. No es posible una sociedad pujante y activa sin educación, y esta es una de las llaves del éxito a futuro de un país como el nuestro.

Por fin esta administración parece haberse dado cuenta que los motores que impulsan los mayores ingresos del país, se encuentran en el interior del polo productivo agroforestal  ganadero, patrimonio uruguayo.

La llegada de las TIC y la inter-conectividad, están mostrando un tímido impacto en la ruralidad, bastión de las economías regionales y de los nuevos actores juveniles. Ojala tengamos la voluntad de seguir sembrando antenas y fibra iluminada junto al crecimiento económico, para los miles de productores y sus hijo, que no quieren salir de su terruño, pero sueñan con seguir estudiando, al menos por internet.

Otros de los aspectos que impactan en el desembarco de capitales y ya pensando en una economía sólida de commodities duraderos, son el comportamiento y las conductas que adoptan desde los sindicatos a las masas de trabajadores. A veces parece que no se dieron cuenta que estamos en una sociedad bastante incierta, compleja y cambiante, razón por la cual debemos ejercitar una gimnasia más adaptable a las realidades y necesidades de los tiempos que corren, y no ver tanto al empresario o emprendedor como un terrateniente de épocas coloniales.

La teoría del derrame llegará en tanto y en cuanto estimulemos las  neuronas para poder pensar un país cada vez más competitivo, tecnológico y de aulas abiertas para los aprendizajes.

Bienvenido invierno 2022.

La Dirección.

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