Editorial

Setiembre

Setiembre, tal vez, sea uno de los meses más esperados para quienes habitamos estas latitudes ya que es el mes, en el que se produce el quiebre entre la estación más fría del año, y el paso a la calidez primaveral que comienza en el próximo 21.

Más allá de las conjeturas de cada uno, en agosto celebramos el día del niño, de la nostalgia y de la Independencia. Todas las fechas son importantes pero hay una que no puede quedar librada al azar cuando de niñez se trata. Sin dudas Uruguay está dentro los países con mejores marcadores en cuanto a la dedicación y seguimiento de la niñez (infancias) y adolescencia a nivel país, en relación a otros países del mundo y especialmente a los vecinos.

Nada es suficiente si de niñez se trata, más allá de las estadísticas y  abordajes sobre el tema, la realidad sigue siendo una sola y las políticas de estado parecen poco, es fundamental que todos los recursos se mantengan en el tiempo.

En lo que respecta a políticas sobre la niñez deben trascender los gobiernos y demostrar cabalmente que los procesos evolutivos llevan años de seguimiento, desarrollo y maduración, para que sean incluidos en el de las estadísticas dominantes.

No es fácil llevar adelante políticas de infancias sin flaquear en el intento, pero está demostrado que el capital más importante en el desarrollo y futuro de una nación es la inversión en las infancias y educación.

Sin dudas en Uruguay nos está haciendo falta una reforma educativa acorde a los tiempos que vivimos, pero la misma debería tener una transversalidad directa con las aulas desde la primera infancia. Servirá para que entre todos podamos detectar tempranamente donde estamos fallando. Debemos pensar en la consolidación de un sistema integral que sea abarcativo a todos los niños del país, no sólo en lo referente a la escolaridad sino también la alimentación adecuada, la protección que impacta directamente sobre su desarrollo cognitivo y el estímulo a la consolidación de un sujeto íntegro con un futuro promisorio en la nación.

Que tengamos un futuro próspero para las infancias de hoy y del mañana es tarea de todos, pero principalmente de un estado  presente en todo momento velando por el tesoro más preciado de la patria que se está  gestando todo el tiempo en un mejor futuro para todos los chicos del país…

Bienvenido noveno mes del año con aulas y universidades bulliciosas colmadas de niñas, niños y adolescentes, herederos irrefutables del futuro que construimos a diario…

La Dirección.

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